Siento que no se hacer más que vivir. Que soy sentimiento que se acepta y se niega a la vez, pidiendo números donde solo hay letras. Oigo música en mi piel, piel grisácea y marcada, tan mía como de cualquiera que la haya hecho sentir viva. Todo propósito muere por tener fin más allá del momento, pues es el instante el que otorga y el segundo el que existe. Yo no se si existo, sé que soy latido hecho momento, y momento hecho carne. Del resto pienso pero no opino, creo alguna vez, y a menudo disfruto.
Nada más humano, y por lo tanto más escaso, que aceptar sin resignación y luchar más allá del orgullo. Vivir como remedio a haber nacido, don, castigo, nunca regalo, si acaso suerte. VIVO.
domingo, 7 de diciembre de 2014
domingo, 13 de octubre de 2013
Espejo.
Si todo va perfecto es que algo falla, no pretendo quejarme, si fuera fácil, qué mérito tendría? No busco el reconocimiento, sólo busco lo que es mío, y la única obligación que tengo es la de cumplir con el pulso que me guía, o más bien me mueve, o más bien me pierde. No soporto los planes, y no aguanto los amaneceres si no hay sueños que los respalden. Muchas ganas y muy pocas ideas, qué sería de mí sin mi terquedad?; ser sería, supongo, pero ya no, y yo me entiendo.
No echo nada de menos, y me enorgullezco más de mis errores que de mis aciertos. No busco las felicitaciones de nadie, yo solo busco el café de buenos días y el paseo al anochecer; con que lo que haya en el medio me de para sonreír me sirve y me basta.
No confundas sencillo con simple, que no pienso dar explicaciones, y a veces no pienso, y a veces, tan solo a veces, me explico. Soy lo que he hecho de mí, y si tiene que haber conclusión, que sea que si tengo que vivir, que me dejen elegir a mi.
No somos nadie, pero el mundo es nuestro.
lunes, 4 de febrero de 2013
Agarimo.
Soamente son un gran de area azul
nunha praia sen mar.
Soamente son un son xordo,
para un muro sen cristal.
Son o berro dun mudo que di:
Calade, non me oio falar!
Son a luz que ilumiña a miña senda,
camiño do luar.
Océano sen sal,
zancos a ras de chan;
nado tarde, morto cedo,
triste coma unha parede sen ventás.
Soitario como a primeira rosa da primaveira,
á espera dos que están por chegar,
sen más reflexo co ducha charqueira de nubes,
e sen máis sentido co do quizáis.
Cun "malo será" de demos endeusados,
e sen maior coraxe co dun sombreiro,
que o vento leva, que o ceo traga,
na fin, que o tempo estraga.
Baixo a testa e miro un chan de nubes,
penso na miña árbore sen froito
á que me arrimo a sonar esperto,
en cuxas ramas rematan os loitos.
Sigo agardando erguerme da cama,
acordado polos raios do meu querido ceo gris,
e sinto pena polas historias rematadas,
que non tiveron ningún final feliz.
Son un ático sen nada embaixo.
Son un soto sen nada enriba.
Son a choiva que chove no mar.
Son, en fin, cura e ferida.
nunha praia sen mar.
Soamente son un son xordo,
para un muro sen cristal.
Son o berro dun mudo que di:
Calade, non me oio falar!
Son a luz que ilumiña a miña senda,
camiño do luar.
Océano sen sal,
zancos a ras de chan;
nado tarde, morto cedo,
triste coma unha parede sen ventás.
Soitario como a primeira rosa da primaveira,
á espera dos que están por chegar,
sen más reflexo co ducha charqueira de nubes,
e sen máis sentido co do quizáis.
Cun "malo será" de demos endeusados,
e sen maior coraxe co dun sombreiro,
que o vento leva, que o ceo traga,
na fin, que o tempo estraga.
Baixo a testa e miro un chan de nubes,
penso na miña árbore sen froito
á que me arrimo a sonar esperto,
en cuxas ramas rematan os loitos.
Sigo agardando erguerme da cama,
acordado polos raios do meu querido ceo gris,
e sinto pena polas historias rematadas,
que non tiveron ningún final feliz.
Son un ático sen nada embaixo.
Son un soto sen nada enriba.
Son a choiva que chove no mar.
Son, en fin, cura e ferida.
martes, 15 de enero de 2013
Zapatos nuevos.
Quiero cavar, quiero volar, quiero ser el pensamiento que se niega y sonríe mientras duda sobre su palpitar. Quiero viajar en el coche que se aleja al final de la película para ver a donde lleva, y quiero no saber su destino y quedarme a ver la luna llena. Hablar, sentir, conocer... tengo frío en los pies pero la cabeza llena; ¿llena de qué? De calor, por supuesto. De ese calor que crean las ideas cuando se juntan entre si; entrelazándose y creando otras nuevas que surgen sin parar. De ese calor que quema pero no abrasa, que sonríe pero no ríe, que mira, pero que nunca ve.
Quiero ser tus ojos y ver el mundo que nos queda por sentir; quiero no querer tanto, no vaya a ser; quiero no parar de querer, que yo lo que quiero es vivir.
Quiero ser tus ojos y ver el mundo que nos queda por sentir; quiero no querer tanto, no vaya a ser; quiero no parar de querer, que yo lo que quiero es vivir.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Los charcos reflejan mejor.
Reflejos e ideas. Son todo lo que soy, pues son lo único que me garantiza. Son los reflejos, ya de los espejos, ya de los charcos, ya de los demás, lo que me recuerda que aún sigo aquí, que no me he ido. Son las ideas que, huérfanas de una cabeza mejor, acuden a mi, las que me recuerdan que no estoy vacío por dentro, o al menos por ahora.
Superficie e interior. Son mi esencia y mi envoltura las que me hacen sentir casi completo, pero la ambigüedad de ambas es lo que hace que en su reciprocidad esté mi perdición. En mi concreto muere mi real, y en mi ideal nace mi ingenio, pero este no hace más que sucumbir a la tentación del concreto, y ahí vuelta a empezar.
Solamente en lo abstracto existe lo que de verdad es real, y según se señala con el dedo va perdiendo su esencia, su magia, tal es su fragilidad.
Al final, lo único que queda del genio es lo que resta entre el camino del concepto al papel, y de las sonrisas de complicidad que antaño me devolvía el espejo ya no queda más que el recuerdo, la idea, la esencia.
Sólo reflejos e ideas... y algo de suerte, claro. La suerte nunca se olvida.
Superficie e interior. Son mi esencia y mi envoltura las que me hacen sentir casi completo, pero la ambigüedad de ambas es lo que hace que en su reciprocidad esté mi perdición. En mi concreto muere mi real, y en mi ideal nace mi ingenio, pero este no hace más que sucumbir a la tentación del concreto, y ahí vuelta a empezar.
Solamente en lo abstracto existe lo que de verdad es real, y según se señala con el dedo va perdiendo su esencia, su magia, tal es su fragilidad.
Al final, lo único que queda del genio es lo que resta entre el camino del concepto al papel, y de las sonrisas de complicidad que antaño me devolvía el espejo ya no queda más que el recuerdo, la idea, la esencia.
Sólo reflejos e ideas... y algo de suerte, claro. La suerte nunca se olvida.
domingo, 22 de julio de 2012
Café solo.
Siente las sonrisas y compadécete de las sombras, pues no somos más que el reflejo de lo que un día quisieron ser. Y siendo no son ni más lejos que el sentir ni más cerca que la desidia, pues la simpleza no está si no en la mente que acepta el pecado como genialidad y consigue el placer de ver el mundo a ras de suelo, a ras de realidad.
Pero quien tiene la lanza que parta la coraza del gigante que no encierra más que rencor, ni menos que ello? No, la ilusión del tiempo que todo lo cura no es más que el espejismo de la monótona costumbre, y sin embargo cuan dulce es la continuidad de un devagar cuando a el ya nos hemos acostumbrado. Benditos los troncos arrancados e infelices tocones solitarios. Que de astillas clavadas en corazones ajenos se podría construir todo un barco de los recuerdos, pero las grietas de los corazones son buen refugio para las cicatrices esquivas, y las bofetadas que el viento te da cuando pides caricias son las que tu indómito martilleo siente a cada compás. Y hace frío. Pero ¿cómo no sentir frio cuando en la nevera no quedan ideas y el azucar de las miradas se ha quedado ciego de color amor? ¿Cómo no sentir picor en el pecho cuando no tienes uñas con que rascarte porque te las acabas de quitar con cloruro de rencor? No, el rencor nunca sabe bien, pero está un poco mejor si lo acompañas con café.
De este café sin leche que busca compañia entre las sonrisas y la neblina de las primeras horas es de lo que se hacen los conceptos. De esto, y del color; el color que nunca falte.
De este café sin leche que busca compañia entre las sonrisas y la neblina de las primeras horas es de lo que se hacen los conceptos. De esto, y del color; el color que nunca falte.
Recapitulemos.
Cada susurro, que se cuela en mi como vagabundas notas a través de los poros de mi piel. Cada poro de mi piel, que baila al compás del ritmo que impone mi corazón de color sombra. Cada sombra, pasajera oculta que busca su refugio en los rincones de las palabras. Cada rincón, esquina o sonrisa esquiva entre mil muecas forzadas a base de tiempo perdido. Cada segundo perdido, que me muestra los marcos de las fotografías que me quedan por sacar. Cada encuentro de un escalofrío con mi cuerpo, testigo del calor que falta y recordatorio de los delirios que quedan por llegar. Cada delirio, que surge como idea para morir como metáfora sin parte real. Cada parte de la realidad, que se clava en mi imaginación para convertirla en humo de brasas, ya ni de fuego. Cada resto de ceniza, que mancha las manos en un último esfuerzo por dejar huella, ya polvo y concepto, que mira sin ver, que habla sin ser escuchada. Cada cada, reflejo de mi parecer, y pesadilla de mi almohada.
Recapitulemos el sentir.
Recapitulemos el sentir.
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